La historia es similar para muchas mujeres, ¿no
es así? Periódicamente nos sentimos atocigadas
por esas vagas sensaciones de tristeza e insatisfacción.
Por lo general lo achacamos a las hormonas, nos encongemos
de hombros y nos replegamos "hasta que pase la mala
racha", sin darnos cuenta de que, mientras tanto,
¡le hacemos la vida imposible a quienes viven a
nuestro alrededor!
La depresión abriga consigo un temor que cobra
muchos matices. Temor a la vejez, a la incapacidad, a
la pérdida... Esto da lugar a una desolación
asfixiante que te paraliza y te impide vivir la vida abundante,
libre y redimida que Dios quiere para ti.
2 de Timoteo 1:7 dice: Porque no nos ha dado
Dios espíritu de cobardía, sino de poder,
de amor y de dominio propio.
Cuando te sientas triste, no te abandones al vaivén
de la depresión. ¡Lucha! Es mentira que no
te puedes sobreponer, después de todo, Dios te
ha dado un espíritu de dominio propio. Ciertamente
no puedes librarte por ti misma, pero puedes hacerlo con
la ayuda de su Espíritu.
¿Cómo puedo luchar
con la depresión?
Ora en lenguas.
Se dice que la estatura espiritual de la persona está
en proporción a la medida en que ora en lenguas.
¿Por qué? Porque el Espíritu de Dios
intercede con gemidos indecibles, es una comunicación
directa entre tu espíritu y Dios por medio del
Espíritu Santo.
Conversa con Él.
En vez de acariciar la tristeza haciéndole lugar
en tu corazón como si fuera un huésped habitual,
escuchando todas las pesadumbres que viene a vaciar en
tu alma, habla con Dios. Dile cómo te sientes y
pregúntale qué dice Él a todo eso.
Te sorprenderás de la manera en que te contesta
recordándote sus hermosas promesas y llenándote
de esperanza.
Apaga el silencio.
Enciende música que ministre tu corazón
y escucha las palabras que dicen los compositores haciendo
sus mensajes de exaltación y esperanza una oración
de gratitud a Dios porque Él conoce los planes
que tiene para ti. Planes de bien y no de mal, para darte
el bien que tanto esperas (Jer. 29:11).
Escucha buenos mensajes.
Hoy en día se pueden conseguir tantas predicaciones
excelentes que te llenan de fe y te recuerdan la victoria
que Jesucristo tuvo sobre Satanás exhibiéndolo
públicamente en la cruz. Busca mensajes variados
de diferentes maestros para tener una dieta más
balanceada, cotejando todo lo que se dice con la Palabra
de Dios para no caer en error.
Lee las Escrituras.
Es cierto que, cuando estás deprimida, se te dificulta
concentrarte y te distraes fácilemente (no, no
eres la única), pero es importante hacer uso del
espíritu de poder y de dominio propio sometiendo
la carne a la obediencia de Cristo. Lee los Salmos que
están llenos de esperanza en medio de las más
grandes dificultades y retoma los Evangelios con una nueva
perspectiva: Jesús dijo que si le conocíamos
a Él, conoceríamos al Padre, porque Él
hacía todo lo que había visto al Padre hacer;
conoce a Dios a través de las acciones, actitudes
y palabras de Jesucristo, ¡y enamórate de
tu creador!